Sus dichos en realidad eran parte del cierre de un discurso al cumplirse 120 años de la “Revolución del Parque” que diera origen unos años después a la Unión Cívica Radical (U.C.R.).
Buffone, que había hecho un largo racconto de la historia de la “Revolución del Parque”, cerró su exposición al grito de: “¡Viva la Revolución Libertadora!”, aunque rápidamente se corrigió y dijo “¡Viva la Revolución del Parque!”. Incluso, para la ocasión, el legislador tenía la histórica boina blanca con la que se identificaron los partidarios de aquella movida que posteriormente se transformó en un símbolo del radicalismo pero el lapsus lo incomodó de tal forma que olvidó colocársela. El equivocación de Buffone despertó inmediatamente el murmullo del resto de los concejales y del público presente en el recinto del H.C.D., ya que la “Revolución Libertadora” fue el golpe militar dado al general Juan Domingo Perón con un claro perfil anti-peronista que incluyó los fusilados de José León Suárez.
De todos modos, ningún edil del peronismo salió a pedirle explicaciones ya que entendieron que había sido un error inconsciente del concejal que lo dejó claramente identificado como un claro anti-peronista que en otra época se le llamaba “gorila”.
La situación de Buffone está cerca de transformarse en un verdadero récord: Es un concejal de Quilmes que vive hace 5 años en San Isidro; que ocupa una banca transitoriamente en reemplazo de su madre (Graciela Magnani) que fue electa concejal y 6 meses después dejó su lugar para que asuma su hijo, Diego Buffone. Se recordará que esta última maniobra fue denunciada por un sector del ARI como una burla al cupo femenino ya que Magnani efectivamente ocupaba ese espacio en la lista de concejales donde resultó electa. En fin, qué le hace una mancha más al tigre…